Hay personas que lloran lágrimas, otras lloran silencios. Las hay que no
lloran, simplemente pagan como rescate a la alegría, almacenar su llanto,
un lamento en el desván de lo olvidado. Pero aunque ellos no lo sepan, su
mirada llora, y su risa acaba poseída por una eterna mueca de melancolía,
de vacía alegría, como si su sensibilidad estuviera en obras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario